Camine sin rumbo,

mucho tiempo perdida.

por calles desiertas

y molinos de guerra.

Anduve regalando cariño,

a quizas, personas equivocas

y a la filosofia de las mas bellas estrellas. 

  

El viento de abril       

jugaba con mi cabello,       

la lluevia humedecia el extraño momento.

Las estrellas se elevaban

como luciernadas desde el suelo.

La magia de lo imposible frente a los dos.

vendedor de rosas blancas,  

Compañero de tardes,

Amante de locuras,

Hombre amado.

Que dulzura se desprendia de tus ojos

Que iban amaneciendo.

La primera, fue ella,

la iniciadora de una magia de hado,

de besos furtivos y

de un amor eterno et intocable.

Hoy quedan los rastros

Ya caminados,

Ya sobrellebados

Ya trasados de un ramo de rosas

ajadas y mustias.

 

Y aun ahora,

las guarda mi pecho.

Las acaricio dulzemente...

junto a mi recuerdo

Y el grito impotente de no tenerte,

que se detiene y desvanece

ante la manera intensa de pensarte. 

¡Oh, rosas de amor

jamás olvidadas,

guardan ustedes

un retazo regocijante

de mi vida pasada!